“¡Oh, no! ¡Soy mujer y no tengo la casa limpia!”

"¡Oh, no! ¡Soy mujer y no tengo la casa limpia!"Hay mujeres tan sometidas que viven para los demás; que se ponen las bragas más bonitas para ir al médico en vez de para ellas; que limpian porque consideran que mantener la casa limpia es un valor añadido como mujer.

<<A todos los que piensan así les invito a leer este texto.>>    

Hola, el primer contacto que tuve yo con la muerte fue con mi vecino y no entendí nada. Las primeras veces están muy sobrevaloradas y mitificadas, en general. Os cuento.Estaba jugando

mientras hacía tiempo para ir a comer cuando oí a mis vecinos (9, 10 y 12 años) gritar: “¿Se ha muerto?”Escuché en esa pregunta el pánico, la desolación, el miedo atroz, la desesperación. Tenía todos los tonos negativos menos la pena. Fui corriendo a contárselo a mi madre y luego fuimos a su puerta. Llamó al timbre con miedo y al abrir mi vecina, vi el terror, caras desencajadas, ojos rojos, rabia, gritos y alaridos. “¡Se ha muerto, se ha muerto!”.Yo permanecía de pie mientras llegaban más vecinas, más gente, más familiares, y de pronto se fue vaciando de golpe, quedando muy pocos, básicamente los niños y algunas madres que se pusieron a limpiar la casa como cenicientas ‘encocadas’. Yo continuaba de pie, sin moverme, como si al hacerlo fuera a perder alguna información valiosa. Nadie me veía. “Qué desgracia, en una curva el camión le ha hecho pinza y se ha matao. Tan joven, con tres hijos, la comunión de Javi a la vuelta de la esquina… Qué desgracia”, oía entre las risas de los niños jugando, los paños del polvo y las mopas. Entonces dije: “Pero ¿no nos morimos todos?”. “Pero no tan pronto y tan así, Cristina. Deja de decir tonterías y recoge esos cojines“, me dijeron. “No entiendo que tenga que recoger nada”, afirmé. “Ya entenderás, ya. Recoge porque así cuando vuelva Paz [mi vecina viuda desde esa mañana] estará mejor”.No recogí porque no veía la asociación, así que solté: “¿Qué tendrá que ver una casa recogida con que te duela menos perder a un ser querido?”. Si hubiera hecho el pino puente girando la cabeza y soltando espuma por la boca me habrían mirado con menos asombro y ¿asco? “VETE A LA CALLE A JUGAR”. Me fui sola con 7 años y un balón a un parque lleno de tierra.Entonces oí la sirena, y una angustia se apoderó de mí. Apareció mi vecina (la que me mandó callar, recoger y jugar lejos) y me cogió de la mano para arrastrarme al colegio. Iba tan rápido y me agarraba tan fuerte de la muñeca que empecé a llorar.

Ella creyó que lloraba porque no quería ir al colegio y comenzó a regañarme, a sermonearme y a limpiarme la cara con un clínex mojado con su saliva que me dio mucho asco y vomité (seguramente, por la falta de comida y por los acontecimientos, y no tanto por el asco PERO). “Qué niña esta, ya lo has conseguido”. Y volvió a arrastrarme pero ahora en sentido inverso, hacia la casa de mi vecina viuda.La casa estaba limpísima y eso no hizo que yo me sintiera mejor, lo cual reforzó mi idea. “Dejad todo bien recogido, que tengo que ir al médico”. Mientras se iba, me miró de arriba abajo y me dijo: “De casa hay que salir siempre limpia, Cristina, no vaya a ser que te pase algo y te tengan que llevar a urgencias. No querrás que te vean sucia los médicos, ¿no? Qué vergüenza, madre mía. Como la pobre Paz, anda que todo el barrio ver cómo tenía la casaQué pena, él todo el día en la carretera con el camión y ella ni la casa recogida. Si es que…”. Creí seriamente que me iba a matar y empecé a gritar y a llorar. “No llores, que no entiendes nada y deberías, que ya eres una mujercita. Compórtate como tal o no te querrán”.Pues bien, ya lo entiendo, Mari Carmen, y muy bien.

Entiendo que hay mujeres tan sometidas que viven para los demás; que se ponen las bragas más bonitas para ir al médico en vez de para ellas; que limpian porque consideran que mantener la casa limpia es un valor añadido como mujer.Pero sobre todo entiendo que las han hecho creer eso y menospreciar a las que no lo hacen: el tiempo que inviertes en ti misma es tiempo que le quitas a tu casa, a tu marido y a tus hijos. Les han hecho creer que el hombre siempre es el que sufre, el abnegado trabajador.

A mí ese día esta señora me dejó sin comer, pero yo desde aquí, hoy, la invito a que me coma el coño. Saludos.

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No voy a contar que me parece el contenido porque creo que es más que evidente. Pena que lo sigamos mamando ¿verdad Pues así es, la vida misma vaya! Mujeres contra mujeres.

Vía Gonzoo , que me encanta y no puedo vivir sin ellos.

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